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Edificio de investigación bajo la lluvia en una noche de Berlín

Saga Ochotorena · Libro 1

La fórmula
Gaber

Crear el miedo. Vender la cura. La primera misión de Joki Fernández Ochotorena.

Por Joan Ráez

Sinopsis de La fórmula Gaber

El miedo también
puede fabricarse.

Un brote inexplicable en Tailandia. Una farmacéutica respetada en Berlín. Y un proyecto que convierte la enfermedad en una oportunidad de negocio. Para sus vecinos de Alboraya, Joki Fernández Ochotorena es un informático de pocas palabras; para el CNI, es Cuatro: un agente acostumbrado a entrar donde otros no pueden y a volver con respuestas.

Ficha del libro

Autoría
Joan Ráez
Extensión
142 páginas
Estructura
9 capítulos
Género
Thriller de espionaje
Editorial
Ediciones RÁEZ
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Portada de La fórmula Gaber: una figura ante un edificio iluminado en rojo bajo la lluvia
La portada de La fórmula GaberUna figura se acerca bajo la lluvia a un edificio de cristal iluminado en rojo. La escena introduce el entorno corporativo y el tono de infiltración que marcan la misión de Joki.

Una misión sin margen

Entrar es solo el principio.

La misión lleva a Joki de Madrid a los sótanos de Gaber, una compañía cuya fachada de prestigio esconde indicios de una operación mucho más peligrosa. Su trabajo es claro: observar, reunir pruebas y salir sin activar las alarmas. Pero los planos no cuentan toda la verdad, y alguien parece dispuesto a proteger el proyecto a cualquier precio.

Entre Berlín, Madrid y Tailandia, La fórmula Gaber combina el pulso del espionaje con una amenaza que no entiende de fronteras. Es una historia de identidades sostenidas a medias, lealtades que cambian de forma y decisiones que vuelven más peligrosas a las personas que uno intenta proteger.

Antes de empezar

La primera misión de una saga.

La fórmula Gaber presenta a Joki Fernández Ochotorena y su doble vida antes de llevarlo a una misión ligada a una farmacéutica. La historia cruza espionaje, infiltración y una amenaza que atraviesa varios países.

Con 142 páginas y nueve capítulos, es una entrada breve a la saga Ochotorena. Puede interesarte si buscas un thriller de espionaje centrado en la misión y en las decisiones personales que esta exige.

Antes de empezar

Una vida corriente que no lo es.

Joki tiene una casa, un perro, una vecina con quien comparte una vida a medias y un oficio que parece perfectamente normal. Pero la llamada de una tarde cualquiera activa a Cuatro, el hombre que lleva veinticinco años trabajando allí donde nadie debe hacer preguntas. La muestra permite entrar en su mundo antes de que la misión cruce las fronteras de España.

Leer muestra de La fórmula Gaber
Capítulo 1Página 3

La llamada

El teléfono vibró aquel martes de octubre de 2026, por la tarde, mientras Joki intentaba convencer a Duque de que soltara una pelota. Dos pulsos breves, una pausa, otro pulso. El perro seguía tirando. Joki dejó de hacerlo.

En la pantalla no había un nombre, solo una petición de contacto. Llevaba veinticinco años de servicio y aún necesitaba un instante para pasar de una vida a la otra.

—Suelta, chico.

Duque obedeció demasiado tarde. La pelota rodó hasta el desagüe del jardín.

Entró en el adosado, cerró la ventana del despacho y devolvió el aviso desde la línea de trabajo que guardaba bajo llave. En la pantalla del ordenador quedó abierta una factura a un cliente de Valencia: una reparación de red que sí había hecho y por la que todavía no había cobrado. La tapadera funcionaba mejor cuando una parte era verdad.

La conversación fue breve, como siempre. Confirmación de identidad, un código de tres palabras que cambiaba cada seis meses, y una sola frase de la persona al otro lado que le indicaba la urgencia real de la situación:

Capítulo 1Página 4

«Madrid, esta noche, sede central». No añadieron nada más por esa vía. Nunca lo hacían.

Después preparó la bolsa: ropa, documentación y el reloj de operaciones. Sacó del cajón la correa con una pequeña muesca junto al cierre. El técnico había ofrecido cambiarla después de la última misión. Joki había preferido conservarla.

Desde el jardín vecino llegaba música y, de vez en cuando, la voz de Melissa hablando por teléfono. Era profesora de instituto, vivía allí desde hacía cinco años y se había convertido en la persona a quien él acudía antes de marcharse y después de volver. Entre ambas cosas quedaba un espacio que ninguno sabía nombrar.

El sábado anterior habían discutido sobre un vino en la bodega de Ferran. A ella le parecía que tenía demasiado roble; a él, que lo juzgaba antes de terminar la copa. Carlos había reclamado un árbitro y Rubén se había bebido el resto de la botella mientras los otros discutían. Una noche corriente. Joki había prometido acompañarla a la siguiente cata.

Ahora tendría que cancelar también eso. Duque lo siguió hasta la puerta, atento a una bolsa cuyo significado conocía mejor que muchos de sus amigos.

Cruzar el jardín hasta la valla de Melissa le costó, como siempre, un poco más de lo que a él le habría gustado admitir. La encontró tendiendo ropa en el patio trasero, con el pelo recogido de cualquier manera y una expresión relajada que

Capítulo 1Página 5

Joki sabía que estaba a punto de cambiar en cuanto lo viera acercarse con la bolsa de viaje al hombro.

—Otra vez —dijo ella, no como pregunta, sino como constatación, dejando la pinza de ropa a medio camino de la cuerda.

—Otra vez.

—¿Cuánto tiempo esta vez?

—No lo sé todavía. Puede que unos días, puede que más.

Melissa dejó el cesto en el suelo. Joki esperaba una broma sobre los informáticos y sus horarios, pero ella miraba la bolsa.

—El sábado me dijiste que esta semana estabas libre.

—Lo estaba.

—Hasta hace cinco minutos.

Él no contestó. Al otro lado de la valla, una camisa húmeda goteaba sobre las baldosas.

—¿Me dejas la llave de siempre para el correo y las plantas?

—Si puedes ocuparte, sí.

—Puedo. Déjame también comida para Duque.

Duque apoyó las patas delanteras contra el murete y gimoteó. Melissa le rascó detrás de una oreja sin dejar de mirar a Joki.

—Cuídate —dijo Melissa finalmente, intentando aligerar la voz—. Y si puedes, aunque sea un mensaje de vez en cuando. Aunque solo diga que sigues vivo.

—Lo intentaré. Ya lo sabes.

—Lo sé. Y también sé que a veces no puedes ni eso.

Capítulo 1Página 6

Joki alargó la mano por encima de la valla. Melissa se la sostuvo unos segundos. Él esperó a que fuera ella quien la soltara.

—Duque se queda contigo, como siempre.

—Como siempre.

Joki le entregó la llave. Había aprendido a proteger la información; nunca había aprendido a despedirse sin que pareciera que daba instrucciones.

El vuelo a Madrid salió esa misma noche desde Manises, un trayecto corto que Joki pasó mirando por la ventanilla sin ver realmente nada, repasando mentalmente, por pura costumbre, la lista de posibles escenarios que podían justificar una activación tan repentina. Ninguno de ellos, ni siquiera el más elaborado, se acercó a lo que le esperaba al llegar a la sede.

En Madrid lo condujeron a una sala de coordinación de la sede del CNI. Lo esperaban un analista, una mujer a la que conocía de otras operaciones y un responsable de la unidad. Ella dirigiría el dispositivo; en las comunicaciones sería, sencillamente, la Directora. Dejaron los teléfonos personales fuera y el analista apagó el monitor que tenía delante antes de iniciar la proyección.

—Hace cuatro días —empezó la mujer, sin preámbulos, proyectando en la pantalla central una serie de imágenes que Joki tardó un instante en procesar del todo: mapas, gráficas epidemiológicas, fotografías de un hospital rural con pasillos desbordados— se declaró un brote de un virus no identificado en una zona rural del oeste

Capítulo 1Página 7

de Tailandia. Veintitrés muertos en las primeras cuarenta y ocho horas. La cifra ha seguido subiendo desde entonces.

La Directora mostró fotografías de una clínica rural y un informe preliminar. Las autoridades tailandesas habían enviado muestras a un equipo internacional. Sus resultados sugerían una intervención artificial, todavía pendiente de contraste. El pueblo estaba aislado y la atención médica desbordada. No sabían si el brote obedecía a una prueba, a un accidente o a un ataque cuyo alcance aún no comprendían.

—Tenemos además mensajes interceptados sobre una demostración biológica y un envío de equipos desde Alemania —dijo el responsable de la unidad—. La ruta pasa por una filial de Gaber, una farmacéutica de Berlín. Puede haber una explicación legítima. Necesitamos averiguar si existe.

—¿Y mi papel? —preguntó Joki, aunque en el fondo ya intuía la respuesta antes de que se la dieran.

—Reconocer el edificio y comprobar si sus sistemas guardan relación con el brote. Si se autoriza la entrada, extraer documentación y los módulos de cálculo que buscamos. Sin tocar material biológico. Trabajaremos con un grupo reducido de enlaces alemanes; todavía no tienen pruebas para una intervención abierta y temen avisar a la empresa demasiado pronto.

El responsable abrió una carpeta. Dentro había una fotografía del edificio y otra de su acceso de servicio.

Después de la última página

Preguntas que no admiten una respuesta fácil.

  • ¿Qué precio tiene una cura cuando el miedo forma parte del negocio?
  • ¿Hasta dónde puede llegar una identidad antes de empezar a borrar a quien la sostiene?
  • ¿En quién confiarías si cada puerta abierta pudiera ser una trampa?

Para quien busca

Para quién es este libro

  • Una misión de espionaje con ritmo, infiltración y tensión sostenida.
  • Una amenaza global narrada desde decisiones muy personales.
  • El inicio de una nueva saga protagonizada por Joki Fernández Ochotorena.

La fórmula Gaber · Muestra de lectura

Capítulo 1, «La llamada» · páginas 3–7 de la edición impresa.

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